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Flora

Flora silvestre, riqueza que se agota

Diversidad y riqueza de plantas en la jurisdicción

La diversidad biológica es uno de los mayores legados de la evolución de la vida en la tierra y se define como la variación de las formas de la vida, manifestada en la diversidad genética, de poblaciones, especies, comunidades, ecosistemas y paisajes (Polí­tica Nacional de Biodiversidad). Es desde la promulgación del Convenio de Diversidad Biológica en 1992, cuando se reconoce por primera vez que la biodiversidad es de interés común para toda la humanidad y que por tanto su conocimiento, conservación y manejo sostenible no sólo debe ser una obligación legal de cada estado, sino un compromiso de todas las comunidades.

DIVERSIDAD Y RIQUEZA PARA TODOS LOS GRUPOS
Factores que determinan la diversidad florí­stica en la jurisdicción

La jurisdicción de CORANTIOQUIA posee condiciones geográficas, climáticas y ecológicas, que propician en este territorio la existencia de una amplia y variada gama de formaciones vegetales y zonas de vida que  comprende desde los bosques secos hasta los muy húmedos tropicales, los cuales se continúan hacia las laderas de las cordilleras en los bosques subandinos y altoandinos hasta llegar a los páramos. A estas formaciones se asocia una enorme diversidad de especies de plantas, como se ha demostrado a través de los estudios florí­sticos realizados en diferentes regiones.

La ubicación de este territorio en la zona tropical, y en especial en los trópicos americanos, es de por si un factor determinante de su alta diversidad, pues aunque es ampliamente reconocido que los trópicos son por mucho, los lugares más ricos biológicamente en el planeta, América Tropical región conocida como el neotrópico, supera ampliamente las demás. Así­, mientras África Tropical incluyendo Madagascar cuenta con cerca de 30.000 especies de plantas, el neotrópico posee cerca de 90.000, es decir un 60% de las especies tropicales y cerca del 30% de todas las plantas con flores (Angiospermas) presentes en la tierra (Gentry, 1979).

Lo anterior unido a que no se cuenta con estudios adecuados para muchos grupos, conlleva a que en esta región solo pueden hacerse estimaciones; además, a que existan muchas especies que permanecen sin ser descubiertas ni descritas e innumerables que se desconocen en sus atributos taxonómicos, ecológicos y en su constitución genética y molecular (Smith et al., 2004).

En general, en la jurisdicción predominan las formaciones vegetales húmedas y muy húmedas, asociado esto a precipitaciones anuales superiores a 2.000 mm en las tierras por debajo de 1.000 m de elevación y superiores a 1.500 mm en las tierras por encima de esta cota. Lo anterior se ratifica al observarse que sólo en cuatro de los 80 municipios de la jurisdicción la precipitación promedio anual es inferior a 1.500 mm (Olaya, San Jerónimo, Santa fe de Antioquia y Sopetrán) (Mejí­a, 2007), los cuales están ubicados en el Cañón del Rí­o Cauca, que corresponde a la única región de la jurisdicción donde existen formaciones vegetales secas, siendo éstas las zonas de vida bosque muy seco tropical y bosque seco tropical (Espinal, 1986).

En los trópicos existe una fuerte correlación entre la riqueza florí­stica y la precipitación anual; en general, cuanto más húmeda es una región, mayor es la riqueza tanto en especies como en familias vegetales (Gentry, 1988); esto conlleva a que la mayor diversidad tienda a concentrarse en la base de las montañas donde factores orogénicos aumentan la precipitación, lo cual hace que estas áreas posean una relevancia especial para la conservación de la biodiversidad.

La jurisdicción está atravesada de sur a norte por dos cadenas montañosas, correspondientes a las Cordilleras Central y Occidental, que posibilitan la ocurrencia de diferentes pisos altitudinales que van desde pocos metros sobre el nivel del mar hasta cerca de 4000 m de altitud. Una tendencia evidente de la distribución de la diversidad en los trópicos, es la disminución y reemplazo de especies a medida que aumenta la altitud, en concordancia con cambios en las condiciones ambientales, en particular, la temperatura media anual (Gentry 1988, Henderson et al., 1991).

Este reemplazo de especies hace que los bosques montanos de los Andes estén compuestos de un distintivo grupo de especies que en muy poco se traslapa con los bosques de tierras bajas. Sin embargo, por debajo de los 1.500 metros, el bosque de los Andes es florí­sticamente similar al de las tierras bajas; las leguminosas suelen ser el grupo de plantas leñosas con el mayor número de especies en los bosques del piedemonte, tal y como sucede en casi todas las tierras bajas del neotrópico y éstas son reemplazadas por las lauráceas, que  son elementos predominantes en los bosques altoandinos entre los 1.500 y 3.000 (Gentry, 1982, 1988).

También se ha demostrado que algunos grupos de plantas son más diversos a altitudes intermedias. En el paí­s por ejemplo, las zonas geográficas comprendidas entre los 2000 y 3000 msnm, albergan la mayor diversidad de briófitos (musgos y plantas hepáticas), con cerca del 50% de todas las especies reportadas (Wolf 1993; Churchill, 1991; Gradstein & Pócs, 1989; Churchill & Linares, 1995).

La diversidad florí­stica en la jurisdicción también se ve influenciada por la existencia de los páramos y subpáramos en las zonas altas de las dos cordilleras, formaciones vegetales que aunque poseen baja diversidad absoluta de especies en comparación con las formaciones de tierras bajas, presentan un alto número de especies caracterí­sticas y únicas que los hacen también prioritarios para la conservación de la biodiversidad.

Diversidad florí­stica en el contexto nacional y regional

Colombia se reconoce como un paí­s de alta biodiversidad, pues alberga cerca del 10% de la biodiversidad mundial en tan sólo 0,77% de la superficie emergida del planeta. Gran parte de esta biodiversidad se encuentra en los variados ecosistemas naturales que posee, y en especial los bosques naturales que comprenden las selvas amazónicas y del Chocó biogeográfico, manglares, bosques andinos y bosques secos, entre otros, los cuales cubren el 53,3% del territorio nacional continental (IDEAM et al., 2007).

En Colombia se viene haciendo un esfuerzo grande liderado por el Instituto de Ciencias Naturales, para documentar todas las especies de plantas nativas, tanto vasculares como no vasculares, a través del proyecto “Catálogo de las Plantas de Colombia. Dicho proyecto se está adelantando en dos etapas: la producción inicial de listas bastante elaboradas de cada familia, con las cuales se obtuvo en agosto de 2006 una primera versión del catálogo, y la depuración final de estas listas por parte de los respectivos especialistas, con las cuales se espera tener una versión final del catálogo en 2009 (Bernal et al., 2007).

La versión actual comprende en total 27.881 especies de plantas incluyendo 24783 vasculares (23.089 angiospermas, 53 gimnospermas y 1641 helechos y afines) y 3098 no vasculares (7 antocerotes, 965 musgos, 749 hepáticas y 1377 lí­quenes). Los resultados del catálogo muestran que la cifra de plantas vasculares es considerablemente más baja que los estimativos anteriores, que estaban entre 35.000 » 51.000 especies, razón por la cual se deduce que como resultado de nuevos descubrimientos la cifra real de plantas vasculares nativas apenas alcanzarí­a las 30.000 especies (Bernal et al., 2007). El porcentaje de endemismo estimado para toda la flora vascular en el paí­s llega al 29,3%, cifra similar al 26,6% señalado para Ecuador y al 31,2% señalado para Perú, concentrándose buena parte de este endemismo en las orquí­deas (Bernal et al.,  2007). 

En el departamento se inició desde 1986 el proyecto Catálogo de las plantas vasculares del departamento de Antioquia, liderado por la Universidad de Antioquia con la cooperación del Jardí­n Botánico de Missouri. De acuerdo con los resultados del mismo, para Antioquia se estima una cifra cercana a las 9.000 especies de plantas, de las cuales se cuenta con 8.520 especies consignadas en el catálogo. Este inventario refleja que los grupos de flora más diversos para el departamento lo constituyen las familias de Angiospermas herbáceas, especialmente Orchidaceae con cerca de 1.000 especies, Asteraceae 350, Melastomataceae 300 y Araceae 200. En familias como Orchidaceae, Araliaceae, Asteraceae, Campanulaceae y Clusiaceae, entre otras, el total de especies conocidas es aún el reflejo de una muy cruda aproximación a su diversidad real, particularmente por la falta de tratamientos taxonómicos o la carencia de especialistas luego de 20 años de muestreo (Callejas et al., 2007).

Aunque el muestreo de la flora presenta vací­os de información en algunas regiones de Antioquia, es tal vez el departamento donde se tiene una información más precisa que en cualquier otra región del paí­s. Por tanto los resultados del catálogo de la flora son un buen indicador para estimar la diversidad de especies en Colombia (Callejas et al., 2007). Independientemente del esfuerzo de colección, grado de coberturas boscosas o ausencia de intervención, sobresalen en el departamento por su alta riqueza de especies el piedemonte occidental de la Cordillera Occidental, el valle del rí­o Magdalena y la región del nordeste en los municipios de Amalfi, Anorí­ y Zaragoza (Callejas et al., 2007).

Diversidad y riqueza de especies en la jurisdicción

Para la jurisdicción de CORANTIOQUIA se ha documentado la existencia de 7.108 especies de plantas agrupadas en 288 familias botánicas y 1.828 géneros, a partir de diferentes investigaciones realizadas a lo largo y ancho de este territorio, referentes al conocimiento e inventario de las especies vegetales, estimándose que el número real sea cercano a las 8.000 especies debido a que la carencia de tratamientos taxonómicos para algunas familias, no permite un buen conocimiento de las especies y a que aún existen algunas regiones inexploradas.

Diversidad de plantas registradas para la jurisdicción de CORANTIOQUIA

Los briofitos son plantas no vasculares terrestres que están presentes en casi todos los hábitats, se dispersan por esporas y han habitado el planeta por al menos 300 millones de años. 

Generalidades de los briofitos.

Escrito por Administrador
Martes, 11 de Noviembre de 2008 05:28
Generalidades de los briofitos
Los briofitos son plantas no vasculares terrestres que están presentes en casi todos los hábitats, se dispersan por esporas y han habitado el planeta por al menos 300 millones de años (Tan y Pócs, 2000). Se encuentran conformados por tres grupos: musgos, hepáticas y anthoceros, los cuales se separan entre sí por diferencias en su morfología (Gradstein et al., 2001). Estas plantas poseen características propias que les permiten crecer sobre cualquier tipo de sustrato, ser colonizadoras primarias de terrenos y rocas desnudas, brindar protección al suelo, tolerar épocas de sequía y actuar como reservorios de agua, entre otras (Churchill y Linares, 1995; Gradstein et al., 2001; Parra et al., 1999; Eldridge, 2000). Por esto, llevan a cabo funciones biológicas y ecológicas importantes en los bosques, tales como la regulación hídrica, la disminución de la erosión, captación y almacenamiento de nutrientes fácilmente lixiviables y generación de condiciones adecuadas para la germinación de algunas especies (Saxena y Harinder, 2004).

Al no poseer tejido vascular, estas plantas son muy sensibles a las condiciones del hábitat y por ello han sido usadas como bioindicadoras (Saxena y Harinder, 2004), se han reportado como indicadoras de contenido de calcio, nutrientes y contaminación en el agua (Bleuel et al., 2005), contaminación de suelos (Buszewski et al., 2000), contaminación con metales pesados (Cenci et al., 2001, Schintu et al., 2005, Mocanu & Cucu-Man, 2002, Bleuel et al., 2005), calidad del aire (Popescu et al., 2006, Lim et al., 2006), entre otras. Los briofitos también han sido usados con altas potencialidades en la extracción de sustancias medicinales, así como en usos industriales y horticulturales (Saxena y Harinder, 2004).

Los tres grupos que conforman los briofitos comparten dos características esenciales: una es que no poseen tejidos vasculares y la otra es que sus ciclos de vida son muy similares. El ciclo de vida de los briofitos se caracteriza por presentar alternancia de generaciones y una generación gametofita (haploide) dominante, ya que esta última es capaz de vivir independientemente del esporofito (diploide). El gametofito (verde y con laminas foliares) tiene los gametangios en el ápice de la planta. Los briofitos pueden tener sexos separados: las plantas masculinas tienen anteridios y las plantas femeninas tienen arquegonios (dioicas) o pueden producir anteridios y arquegonios en la misma planta (monoicas) (Barreno, 2004).

Ecología de los briofitos
Las comunidades de briofitos se diferencian por el tipo de sustrato que habitan, por lo que se reconocen las siguientes comunidades: epifitas que crecen sobre los troncos, ramas de los árboles y arbustos, lignícolas que crecen sobre madera y hojarasca en diferentes estados de descomposición, terrestres crecen sobre suelo, saxícolas crecen sobre rocas y rupícolas crecen a orilla de ríos y quebradas. Dentro de estas comunidades se pueden encontrar especies con diferentes requerimientos en cuanto a luz y humedad diferenciándose especies de sol o de sombra, especies resistentes a la sequía o especies dependientes de la humedad (Osorio, 2008).

La ecología de los briofitos se encuentra relacionada con la respuesta fisiológica de las especies a los gradientes ambientales. La alta diversidad que albergan los bosque tropicales y en especial los bosque húmedos montanos puede estar relacionada en gran medida con la variedad de microhábitat presentes (Gradstein et al., 2001). En estudios de diferenciación de microhábitat realizados en bosques de niebla, se observaron grandes diferencias entre la comunidad de especies del sotobosque y la del dosel, encontrando muy pocas especies compartiendo ambos microhábitats (Acebey et al., 2003; Gradstein et al., 2001; Corrales y Londoño, 2007). El bajo grado de superposición de especies demuestra que la mayoría de estas son altamente especialistas en cuanto a sus requerimientos ecológicos, lo que significa que las especies altamente demandantes de luz no se encuentran creciendo en microhábitats asociados al sotobosque y por el contrario las especies de sombra no se encuentran creciendo en el dosel (Acebey et al., 2003).

Los Andes tropicales y en especial las zonas geográficas comprendidas entre los 2000 y 3000 msnm, se han documentado como las más diversas en este grupo de plantas. Este aumento en la biomasa y la diversidad de briofitos coincide con un aumento en la humedad del ambiente (Wolf, 1993), gracias a la disminución de las temperaturas, los altos niveles de luminosidad y la presencia de niebla (Gradstein et al., 2001).

En cuanto a los bosques húmedos tropicales de tierras bajas, los briofitos no son muy conspicuos y la mayoría de ellos crecen como epifitos en la corteza de los árboles o las hojas vivas (epífilos), mientras que las rocas y los suelos son mucho menos habitados. Las hepáticas son frecuentemente más numerosas que los musgos, aunque se presenta menor cantidad de especies que en bosque de mayor elevación. Con respecto a los bosques secos estos son mucho más pobres en especies de briofitos que los bosques húmedos y en su mayoría se encuentran habitados por musgos y unas pocas especies de hepáticas adaptadas a altos niveles de desecación (Gradstein et al., 2001).

Diversidad de briofitos en el contexto nacional y regional
Colombia cuenta con una diversidad de especies de briofitos muy rica, ocupando uno de los primeros lugares en el mundo en cuanto a número de especies (Churchill y Linares, 1995; Dauphin, 2005). En las últimas revisiones para el país, se registran 840 especies de hepáticas (Uribe y Gradstein, 1998) y 889 especies de musgos (Churchill y Linares, 1995). En Colombia se encuentran cerca del 60% de las especies de hepáticas registradas para toda América tropical y casi una sexta parte de las del mundo (Uribe y Gradstein, 1999), en cuanto a musgos estos estimados pueden estar alrededor de un 35% de las especies encontradas en el neotrópico y una décima parte de las especies encontradas a nivel mundial.

La región andina colombiana, que ocupa aproximadamente el 25% del territorio nacional, posee la mayor diversidad de musgos y hepáticas en el país, encontrándose allí más del 90% de las especies de estas plantas reportadas para Colombia (Churchill, 1991, Uribe y Gradstein, 1999). Dentro de esta región, se destacan las zonas comprendidas entre los 2000 y 3000 msnm, porque contienen cerca del 50% de todas las especies de briofitos registradas para el país (Wolf, 1993; Churchill, 1991; Gradstein y Pócs, 1989; Churchill y Linares, 1995; van Reenen y Gradstein, 1983).

En Antioquia se han encontrado hasta el momento, 455 especies y 24 variedades de musgos, agrupadas en 185 géneros y 60 familias (Parra et al., 2002). Con respecto a las hepáticas la información es poca y fragmentada, según Uribe y Gradstein (1999) solo se han registrado 77 especies de hepáticas para el departamento.

En términos generales este grupo de plantas ha sido poco estudiado en el territorio nacional. Antioquia ha contado con la visita de especialistas en briofitos, especialmente de la flora musci (Churchill, 1988; Churchill, 1991; Churchill & Linares, 1995; entre otras). En la jurisdicción de CORANTIOQUIA se han realizado varios inventarios de flora briofítica y recientemente algunos estudios ecológicos en algunas zonas del departamento (Benavides, 2001; Corrales & Duque, 2007; Londoño et al., 2007; Parra, 1996); sin embargo, los inventarios de hepáticas son reducidos y muy localizados.

Estado de la investigación sobre briofitos en la jurisdicción
Para el compendio de los briofitos nativos de la jurisdicción, Osorio (2008) encontró un total de 13 estudios específicos y 14 publicaciones generales que incluyen especímenes colectados en este territorio (Anexo 2, tema briología). Entre los tipos de publicaciones revisadas se encontraron catálogos (4), listas de chequeo (2), revisiones de grupos realizadas por especialistas (12), inventarios (3), trabajos ecológicos (3), biotecnológicos (1) y socio-culturales (2). De los estudios realizados específicamente en el área de la jurisdicción la mayoría son tesis de pregrado principalmente realizadas por estudiantes de biología de la Universidad de Antioquia.

Los listados de especies más relevantes realizados para la jurisdicción de CORANTIOQUIA fueron publicados por Sastre de Jesús et al. (1986) quienes realizaron el primer catálogo de musgos para el departamento de Antioquia, éste fue actualizado Parra et al. (2002). Churchill (1988) publicó también una serie de estudios sobre la flora de musgos colombianos e incluyó muchos nuevos registros para Antioquia. Con respecto a los inventarios, los más completos han sido los realizados por Benavides (2001) en los municipios de Bello y Belmira y por Londoño et al. (2007) en el municipio de Medellín corregimiento de Santa Elena sector Piedras Blancas.

Otros inventarios han sido realizados en Buriticá (CORANTIOQUIA, 2000), Caldas (Albert de Escobar, 1989; Becerra, 2000) y en algunas microcuencas asociadas el río Medellín (AMVA, 1998). En cuanto a publicaciones como guías y catálogos, se cuenta con la guía ilustrada de los briofitos del Parque Arví (Parra et al., 1999), la guía ilustrada con claves para las briofitas de la Universidad de Antioquia (Rendón, 2002) y la guía de hongos y musgos del Valle de Aburra (Ramírez, 2001).

La visita de varios especialistas al departamento y la presencia de algunas colecciones de briofitos de Antioquia en herbarios internacionales, ha llevado a encontrar colecciones de la jurisdicción incluidas en revisiones de grupos como el manual de hepáticas foliosas de Latinoamérica I, II, III, IV (Fulford, 1963; 1966; 1968; 1976) y monografías de la de familia Lejeuneacea (Gradstein, 1994) y de los géneros Drepanolejeunea (Bischler, 1964), Symphyogina (Uribe y Aguirre, 1995) y Plagiochila (Heinrichs, 2002), entre otras.

Diversidad y riqueza de briofitos para la jurisdicción
A través del compendio realizado por Osorio (2008) se registran 577 especies de briofitos para la jurisdicción, distribuidas en 226 géneros, 73 familias y 21 órdenes. En cuanto a musgos se encuentran 393 especies, distribuidas en 160 géneros, 50 familias y 13 órdenes (Anexo 3). Los géneros más diversos son Campylopus con 26 especies (Familia Dicranaceae), seguido por Fissidens con 20 especies (Familia Fissidentaceae), Sphagnum (Familia Sphagnaceae) y Sematophyllum (Familia Sematophyllaceae) ambos con 13 especies. En la siguiente figura se presentan las familias con mayor número de especies de musgos en la jurisdicción.

Diversidad y riqueza de briofitos

Familias con mayor diversidad de musgos en la jurisdicción de CORANTIOQUIA

Los municipios que presentan mayor riqueza conocida de especies son: Medellín con 362 especies, Belmira con 162, Bello con 86, Santa Rosa de Osos con 82, Jardín y Buriticá ambos con 80 y Caldas con 79 especies. Dentro del municipio de Medellín, las localidades más muestreadas y por lo tanto las que más aporte hacen a la riqueza total son: el Parque Regional Arví especialmente el corregimiento de Santa Elena, el Alto de Boquerón y el Cerro del Padre Amaya. En el municipio de Belmira la localidad más muestreada es el Páramo de Belmira, en Bello el Alto de Las Baldías, en Jardín el Cerro de las flores y el Alto de Ventanas, en Santa Rosa de Osos los Llanos de Cuivá, en Buriticá la Reserva natural La Guarcana y en Caldas el Alto de San Miguel y la vereda La Corrala, todas estas localidades poseen alturas mayores a los 2000 msnm.

Es importante resaltar que actualmente los municipios de la jurisdicción con mayor número de especies registradas, se encuentran asociadas a la mayor cantidad de colecciones botánicas, lo que en muchos casos puede relacionarse más con una mayor intensidad de muestreo que con la verdadera diversidad en cada sitio. De los 80 municipios de la jurisdicción de CORANTIOQUIA, 53 presentan al menos una colección de briofitos en su territorio, de los cuales 30 municipios tienen ente 1 y 20 colecciones, 10 municipios entre 21 y 50 colecciones, 6 municipios entre 51 y 100 colecciones, 5 municipios entre 100 y 200 y tan solo 2 municipios presentan más de 200 colecciones, siendo los municipios más muestreados Medellín con 1.009, Belmira con 331, Caldas con 199, Bello con 158, Buriticá con 144 y Jardín con 167 colecciones.

Los municipios que no poseen ningún registro dentro de su territorio y que por lo tanto se podrían considerar como prioritarios para futuros inventarios de briofitos en la jurisdicción son: Angelópolis, Angostura, Anzá, Armenia, Betulia, Caicedo, Caracolí, Carolina del Príncipe, Cisneros, Ebéjico, El Bagre, Fredonia, Girardota, Guadalupe, Itagüí, Ituango, La Pintada, Montebello, Olaya, Puerto Berrío, Puerto Nare, San Andrés de Cuerquia, Sopetrán, Toledo, Vegachí, Yalí y Yondó.

Sin embargo, en los municipios que poseen entre 1 y 20 colecciones también es necesario aumentar el número de inventarios, ya que actualmente se encuentran submuestreados, estos municipios son: Ciudad Bolívar, Nechí, Pueblo Rico, Titiribí, Venecia, Caucasia, Heliconia, Sabaneta, San Jerónimo, Zaragoza, Segovia, Entrerríos, Cáceres, Copacabana, Don Matías, Santa Bárbara, Santa Fe de Antioquia, Támesis, Concordia, Yolombó, Tetania, San José de la Montana, Tarso, Amaga, Remedios, Sabanalarga, Caramanta, Briceño, Jericó e Hispania.

Al analizar las especies raras, se encuentran 89 especies en esta categoría, las cuales sólo presentan uno o dos registros dentro de la jurisdicción. Muchas de estas especies se reportan únicamente en los municipios donde se han realizado inventarios intensivos como lo son Medellín, Bello, Belmira, Caldas y Jardín. Lo anterior podría significar que estas especies podrían encontrarse en más localidades dentro de la jurisdicción si se realizaran mayor cantidad inventarios.

Es difícil determinar con certeza cuales de estas especies son realmente raras, sin embargo, es importante su clasificación pues especies que presentan poblaciones pequeñas podrían ser más susceptibles a la extinción relacionada con procesos de destrucción de hábitat y alteraciones antrópicas, esto debido a que pueden presentar más fácilmente una pérdida de variabilidad genética y ser afectadas por procesos de estocasticidad demográfica y ambiental (Zartman, 2003).

Un análisis de los resultados muestra que se han realizado muy pocos inventarios sistemáticos en la jurisdicción de CORANTIOQUIA, donde la mayoría de los registros de musgos y hepáticas se han llevado a cabo por medio de colecciones generales. Este tipo de muestreo es muy efectivo para una revisión rápida de la diversidad asociada a un área particular, pero no permite efectuar ningún tipo de análisis cuantitativo ni ecológico. Es importante realizar inventarios que cuantifiquen la abundancia de las especies presentes, en términos de cobertura o de biomasa, con el fin de conocer la estructura de dichas comunidades.

Los briofitos son muy sensibles y especializados a los diferentes microhábitat presentes al interior del bosque, por tanto, para realizar inventarios completos de la brioflora asociada a un tipo de bosque, es necesario muestrear todos o la mayor cantidad de microhábitats presentes en este, como son: suelo, rocas, base de los árboles, ramas bajas, dosel interior y dosel superior (Gradstein et al., 2003). Los inventarios de este grupo en la jurisdicción de CORANTIOQUIA son en su mayoría parciales, lo que significa que solo se han muestreado algunos microhábitat del bosque como el suelo del bosque o el lecho de las quebradas, lo que indicaría que pueden existir muchas especies, principalmente asociadas a dosel, que aún no han sido colectadas.

Es importante resaltar que las hepáticas son el grupo menos estudiado, la información con la que se cuenta es escasa y sectorizada, lo que no hace posible conocer los verdaderos rangos de distribución de las especies en los municipios y en el gradiente altitudinal. Es notaria la falta de conocimiento de este grupo en las zonas de tierras bajas no solo en la jurisdicción sino en todo el departamento.

Última actualización el Martes, 11 de Noviembre de 2008 05:42

Como plantas vasculares sin semillas se conocen varias clases de plantas, que tienen como particularidad la presencia de tejidos vasculares para la conducción del agua y se reproducen y dispersan mediante esporas, las cuales cumplen una función similar a las semillas y se producen en estructuras especializadas llamadas esporangios. 

Generalidades de los helechos.

Escrito por Administrador
Martes, 11 de Noviembre de 2008 05:48
Generalidades sobre las plantas vasculares sin semillas
Como plantas vasculares sin semillas se conocen varias clases de plantas, que tienen como particularidad la presencia de tejidos vasculares para la conducción del agua y se reproducen y dispersan mediante esporas, las cuales cumplen una función similar a las semillas y se producen en estructuras especializadas llamadas esporangios ubicadas al final de las ramas principales o laterales o en el caso de helechos en los soros, ubicados al envés de las hojas a manera de puntos, líneas o manchas o dispuestas en hojas fértiles modificadas.

Estas plantas en conjunto tienen hábitos de crecimiento muy diverso, pueden ser herbáceas, arbustivas, arborescentes o trepadoras; crecen en el agua, en la tierra, sobre rocas o troncos muertos o epifitos sobre los árboles. A diferencia de las plantas más evolucionadas no presentan flores, ni frutos, sin embargo, presentan tallos, hojas y raíces o rizoides. Se distribuyen desde las selvas tropicales hasta las tundras más allá del círculo polar ártico; sin embargo, se encuentran en mayor diversidad en los trópicos, especialmente en las zonas montañosas, regiones donde estas plantas no solo son más numerosas, sino que son más diversas en cuanto a su morfología y taxonomía (Rodríguez, 2002).

Tradicionalmente se ha considerado que tanto los helechos como las demás plantas vasculares sin semillas, conforman un mismo linaje de plantas, esto llevó a que comúnmente se trataran como un mismo grupo, conocido como pteridofitas. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que estas plantas no conforman un grupo natural (Pryer et al., 2004; Smith et al., 2006), es decir no hacen parte de un mismo linaje evolutivo, por tanto se ha propuesto su separación en dos grupos o grandes linajes de acuerdo con su origen evolutivo. El primero de ellos corresponde a las Licófitas (Lycophytes) e incluye licopodios (lycopodiales), selaginelas (selaginellales) e isoetes (Isoetales) y el segundo a las Monilófitas (Monilophytes) que incluye los equisetos (Equisetales) y los helechos verdaderos (Polypodiales, Cyatheales, Salviniales, Schizaeales, Hymenophyllales, Gleicheniales, Osmundales, Marattiales, Psilotales y Ophioglossales).

Actualmente, los helechos corresponden al grupo de plantas vasculares sin semillas con mayor diversidad con cerca de 12.000 especies en el mundo, mientras que los otros grupos son menos abundantes y en conjunto poseen menos de 2.000 especies (Pryer et al., 2004). Muchas de estas especies poseen importancia económica, al ser empleadas como ornamentales, medicinales, artesanales, alimenticias y para otros usos.

Tanto los helechos como las demás plantas vasculares sin semillas se caracterizan por tener un ciclo de vida con dos fases distintas y que viven independientemente. La primera fase consiste de tallo, raíces y hojas, es decir la planta como tal. En esta fase se produce las esporas y por eso se le llama esporófito. La segunda fase consiste de una planta pequeña simple denominada prótalo, que carece de tallo, raíces y hojas, esta fase produce los gametos y por eso se le llama gametófito. Cada una de estas fases empieza su desarrollo a partir de una sola célula: el esporófito desde el cigoto, y el gametófito desde la espora. La necesidad de agua para la fecundación de los gametos restringe a la mayoría de estas plantas a ambientes húmedos.

Esta sucesión de una fase esporofítica con una fase gametofítica se llama alternancia de generaciones, y es característica de todas las plantas vasculares sin semillas así como de las briofitas (musgos, hepáticas y antocerotes). Las dos fases del ciclo de vida difieren en el número de juegos de cromosomas. El esporofito es diploide, es decir tiene dos juegos de cromosomas; en contraste, el gametofito es haploide y tiene un solo juego de cromosomas. Puesto que toda la generación gametofítica se desarrolla de la espora, todas las células del prótalo son haploides. Cuando la célula huevo y un anterozoide se unen durante la fecundación, la condición diploide es restaurada.

En comparación con otras plantas, las Monilófitas y Licófitas se dispersan por esporas, el esporofito es la generación dominante y las dos generaciones (esporofito y gametofito) viven separadamente. Las briofitas, aunque se reproducen también por esporas, tienen el esporofito unido al gametofito y el primero depende del gametofito para la alimentación, el gametofito es la generación más conspicua o dominante. Las plantas con semillas (angiospermas y gimnospermas) se asemejan a las pteridofitas en que tienen el esporofito como la generación dominante, pero difieren por que se dispersan por semillas en lugar de esporas y la generación gametofítica es muy pequeña (microscópica), completamente protegida en los estróbilos o en la flor y dependiente del esporofito para su alimentación.

Ecología de las plantas vasculares sin semillas
Las plantas vasculares sin semillas se distribuyen ampliamente en todas las zonas lluviosas del mundo, pero son poco comunes o están ausentes en regiones muy secas o extremadamente frías. Son frecuentes en zonas templadas y proliferan en los trópicos, regiones donde se localizan en un amplio rango de hábitats, desde las selvas lluviosas hasta los bosques de alta montaña y llegan a ser componentes dominantes de la vegetación en muchos ecosistemas. Ocasionalmente crecen en hábitats especializados como sabanas lluviosas, peñascos de arenisca rocosa, bosques inundables, deslizamientos y sitios degradados de poca fertilidad. Muchas especies se comportan como colonizadoras de áreas perturbadas y actúan como pioneras en el inicio de la sucesión vegetal (Tryon, 1970).

La biogeografía de muchas de estas especies refleja su alta capacidad reproductiva y de dispersión. Existen especies con amplia distribución en islas oceánicas que se encuentran distantes entre 600 -1500 km. La dispersión y deposición de las esporas está definida por su forma y superficie, lo cual puede permitir una mezcla con las gotas de humedad o facilitar la acción favorable de las cargas electrostáticas de las gotas de agua, el aire seco y turbulento impide la deposición de las esporas y precisan de una llovizna leve y frecuente que les permita depositarse en un hábitat adecuado Page (1979). Esta condición, al parecer aporta elementos para comprender la alta diversidad y abundancia de helechos en los bosques altoandinos. El complejo mosaico de ambientes en las montañas tropicales, provee excelentes condiciones para la evolución de especies ecológicamente especializadas y activos cambios en ambientes aislados geográficamente (Tryon y Gastony, 1975).

El alto número de especies con distribución geográfica restringida que se presentan en los Andes, muchas de ellas de ocurrencia local, muestra como estas especies han reducido sus estrategias adaptativas y consecuentemente no se manifiesta su alta capacidad reproductiva y de dispersión (Giraldo & Mejía, 2003). Las hipótesis de endemismos están sustentadas con base en registros existentes en los herbarios, a partir de los cuales se establece la distribución de las especies. Si bien, los endemismos locales ocurren con frecuencia en los helechos, investigaciones recientes (Moran, 1995; 1997; Rojas, 1999; Cortes, 2000; Giraldo & Mejía 2000; 2002, 2003) muestran como muchos endemismos definidos para el Neotrópico, son producto de la carencia de investigación sistemática, orientada a recoger a través de inventarios la verdadera riqueza de especies, a lo cual se suma la falta de una identificación rigurosa de los especímenes de herbario, que no permite conocer la distribución real de las especies.

Diversidad de las plantas vasculares sin semillas en el contexto nacional y regional
Murillo et al., (2008) registran 1.515 especies de plantas vasculares sin semillas para el país, ocupando nuestra nación uno de los primeros lugares en el mundo en cuanto a diversidad de especies. En Colombia el estudio con un enfoque florístico y taxonómico de los helechos y licófitos se inició hace cerca de medio siglo, lo que ha permitido establecer la composición y distribución de estas plantas en todo el territorio y contar con numerosas colecciones botánicas que enriquecen los principales herbarios. Se han muestreado todas las regiones naturales, siendo la Andina la más diversa; se han producido casi medio centener de trabajos, entre artículos, capítulos de libros, catálogos, guías, listados y tesis (Triana, 2007).

En Antioquia se han encontrado, hasta el momento, 798 especies de plantas vasculares sin semillas, representadas en 717 especies de monilófitas y 81 especies de licófitas. Las monilófitas se agrupan en 23 familias y 94 géneros. Las familias con mayor número de especies son Dryopteridaceae (181 especies y 25 géneros), Polypodiaceae (123 especies y 19 géneros), Hymenophyllaceae (76 especies y 2 géneros), Cyatheaceae (58 especies y 4 géneros). Las Licófitas se agrupan en 3 familias y 5 géneros. Selaginellaceae (39), Lycopodiaceae (40) e Isoetaceae (3). Los géneros Huperzia (26 especies), Lycopodiella (9 especies), Lycopodium (4 especies), Selaginella (39), e Isoetes (3 especies) (Rodríguez, 2008).

En el departamento, estas plantas fueron tradicionalmente ignoradas y poco valoradas en la mayoría de estudios florísticos y en consecuencia su desconocimiento representa vacíos para la comprensión de la riqueza y dinámica de los ecosistemas (Rodríguez, 2007). La investigación de los helechos en el departamento se inicio a finales de la década de los 70s con la investigadora Lucia Atehortúa y se continúo a finales de los 80s con Alba Luz Arbeláez, posteriormente estuvo relegada por varios años y retomada a partir del 2000 por parte de CORANTIOQUIA, entidad que ha auspiciado el desarrollo de estudios continuados sobre estos grupos de plantas durante los últimos años. Esto ha permitido disponer en la actualidad de un valioso compendio de información y contar en forma consistente con estimación adecuada de la verdadera diversidad de estos grupos de plantas (Rodríguez, 2007, 2008).

Estado de la investigación sobre plantas vasculares sin semillas en la jurisdicción
Para el compendio de las plantas vasculares sin semillas de la jurisdicción, Rodríguez (2008) encontró un total de 12 estudios específicos (Anexo 2: tema pteridología) y 18 investigaciones en especial inventarios florísticos que incluyen reportes de estas especies. Los estudios específicos han estado orientados principalmente a la identificación y descripción de las especies presentes en algunas áreas de reserva de carácter regional (Parque Regional Arví, Sistema de Páramos y Bosques Altoandinos del Noroccidente de Antioquia, Reserva Bajo Cauca Nechí, Reserva Cuchilla Jardín-Támesis, Reserva Nubes-Capota-Trocha, Farallones del Citará), o de carácter local (Reserva La Forzosa y Microcuenca La Chaparrala) gestionadas por CORANTIOQUIA. Estas áreas se localizan en la Cordillera de los Andes, que atraviesa Antioquia de sur a norte, dividida en dos ramales, Cordilleras Central y Occidental, en alturas entre 300 y 4100 m. Se incluyen acá también dos estudios sobre propagación y un estudio sobre prefactibilidad para el fomento y uso sostenible de helechos.

Entre los resultados obtenidos a partir de los estudios mencionados, se cuenta la publicación del libro “helechos, licopodios, equisetos y selaginelas del Parque Regional Arví” (106 especies), la elaboración de un catálogo sobre los helechos arbóreos de departamento, la publicación de la cartilla “Conozcamos nuestros helechos arbóreos” y de un capítulo específico sobre la diversidad estas plantas en el libro “Reserva Regional Cuchilla Jardín-Támesis. Una mirada a su biodiversidad”. Entre las otras investigaciones que incluyen reportes de estas especies se destacan el capítulo sobre las plantas vasculares sin semillas en el Plan maestro área de Reserva del Occidente del Valle de Aburrá (Universidad de Antioquia, Holos Ltda. & Fundación Natura, 2006) y el estudio sobre uso de algunas especies de helechos como plantas de importancia artesanal en el Parque Regional Arví (Orozco, 2001).

CORANTIOQUIA cuenta con una completa base de datos, que incluye información relevante sobre todas las especies de estos dos grupos registradas para la jurisdicción, a partir de los diferentes estudios o en las colecciones de los herbarios de la ciudad de Medellín. Dicha información está enfocada a servir como herramienta para la evaluación de la diversidad, distribución, grado de rareza, ocurrencia, vulnerabilidad, uso y estado de conservación de estas especies; además, posibilita la identificación de las áreas con vacíos de información o poco exploradas para futuros estudios.

Diversidad y riqueza de plantas vasculares sin semillas para la jurisdicción
A través del compendio realizado por Rodríguez (2008) se registran 645 especies de plantas vasculares sin semillas para la jurisdicción de CORANTIOQUIA, distribuidas en 101 géneros, 25 familias y 13 órdenes (Anexo 5). Este total equivale al 42,57% de las especies registradas para Colombia y al 80,3% de las especies registradas para el departamento de Antioquia. De las Licófitas (isoetes, licopodios y selaginelas) se encuentran 55 especies agrupadas en 3 ordenes, 3 familias Selaginellaceae (27), Lycopodiaceae (27) e Isoetaceae (1) y 5 géneros: Huperzia (16 especies), Lycopodiella (7), Lycopodium (4), Selaginella (27) e Isoetes (1 especie).

De las monilófitas (helechos y equisetos) se registran 590 especies, agrupadas en 22 familias y 96 géneros. Las familias con mayor número de especies son Dryopteridaceae (135 especies y 24 géneros), Polypodiaceae (105 especies y 18 géneros), Hymenophyllaceae (69 especies y 2 géneros), Cyatheaceae (54 especies y 4 géneros). Los géneros más diversos son Elaphoglossum con 56 especies (Familia Dryopteridaceae), seguido por Cyathea con 39 especies (Cyatheaceae), Hymenophyllum (Hymenophyllaceae) con 38 especies, Thelypteris (Thelypteridaceae) con 36 especies, Asplenium (Aspleniaceae) y Trichomanes (Hymenophyllaceae) ambos con 31 especies y Selaginella (Selaginellaceae) con 27 especies. En la figura 11 se presentan las familias con mayor número de especies de helechos en la jurisdicción.

Entre el total de especies registradas se cuentan siete especies nuevas aún no descritas halladas a través de diferentes estudios, cuatro de ellas corresponden a helechos arbóreos (3 del género Cyathea y 1 del género Dicksonia), y las tres restantes a helechos herbáceos (2 del género Elaphoglossum y 1 de Blechnum) (Rodríguez, 2008). Además muchas de las especies registradas para la jurisdicción se convierten en nuevos reportes tanto para Antioquia, como para Colombia, igualmente para algunas se amplían sus rangos de distribución tanto altitudinalmente como latitudinalmente.

Diversidad y riqueza de helechos y otras plantas vasculares sin semillas

Familias con mayor diversidad de helechos en la jurisdicción de CORANTIOQUIA

Última actualización el Martes, 11 de Noviembre de 2008 06:00

Las plantas con semillas vivientes forman un grupo natural con 5 clados o clases: Cí­cadas, Ginkgos, Coní­feras, Gnetófitas y Angiospermas. Las cuatro primeras clases han sido llamadas Gimnospermas y según numerosos trabajos recientes no serí­an un grupo heterogéneo, es decir que tiene orí­genes muy distintos.

Generalidades de Gimnoespermas.

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Martes, 11 de Noviembre de 2008 06:27
Generalidades sobre las gimnospermas
Las plantas con semillas vivientes forman un grupo natural con 5 clados o clases: Cícadas, Ginkgos, Coníferas, Gnetófitas y Angiospermas. Las cuatro primeras clases han sido llamadas Gimnospermas y según numerosos trabajos recientes no serían un grupo heterogéneo, es decir que tiene orígenes muy distintos. No obstante, el término gimnospermas se utiliza aún informalmente para referirse conjuntamente a los cuatro taxones de plantas con semillas desnudas, distinguiéndolas de las angiospermas, pero sus representantes son ahora distribuidos en taxones con el mismo rango, el de filo o división, que el de aquellas (http://es.wikipedia.org/wiki/Gimnosperma):

• División Coniferophyta, que corresponde a las coníferas, con siete familias.
• División Ginkgophyta., con sólo una especie viviente, Ginkgo biloba.
• División Cycadophyta, que corresponde a las cícadas, con dos familias Cycadaceae y Zamiaceae.
• División Gnetophyta – con tres familias, cada una con un sólo género: Gnetum, Ephedra, Welwitschia.

Estas cuatro clases en conjunto forman un grupo muy primitivo de plantas vasculares, con unas 800-850 especies, la mayoría agrupadas en la clase de las coníferas. Como características en común, se dispersan y reproducen por medio de semillas al igual que las angiospermas, pero no poseen flores ni frutos, es decir que poseen semillas desnudas debido a que no se forman en un ovario cerrado que evoluciona en un fruto, como ocurre en las angiospermas, sino que están desnudas en las escamas de los conos o de hojas modificadas.

Las gimnospermas aparecieron en el paleozoico, hace 350 millones de años, pero la vegetación dominada por ellas no llegó a ser dominante hasta el Mesozoico (248 millones de años). Aparentemente no desarrollaron formas herbáceas. Su crecimiento requiere de mucha energía y materiales y por tanto su ciclo de vida es lento, la fase vegetativa es muy larga en relación con la fase reproductiva y su poder colonizador es menor que el de las angiospermas que poseen ciclos generalmente más rápidos. Las gimnospermas parecen estar mal adaptadas a la colonización rápida de medios nuevos e inestables y quizá sea esta la razón de su declive que se extiende desde fines del Cretácico a la vez que las Angiospermas se diversificaron y colonizaron el planeta

(http://www3.unileon.es/personal/wwdbvcac/Gimnospermas.htm).

El grupo más grande e importante desde el punto de vista económico son las Coníferas, el cual incluye no sólo son las plantas más grandes de la tierra, sino que también son las más longevas; tienen una distribución muy amplia formando extensos bosques en los dos hemisferios. Los Ginkgos y Cícadas representan miembros sobrevivientes y extremadamente antiguos y en el mundo moderno se consideran fósiles vivientes.

Diversidad de gimnospermas en el contexto nacional y regional
En el “Catálogo de las Plantas de Colombia” se registran 53 especies de gimnospermas para el país (Bernal et al., 2007), estas pertenecen a tres divisiones o grupos: las coníferas (División Pinophyta), representadas en el país por la familia Podocarpaceae con 3 géneros (Podocarpus, Prumnopitys y Retrophyllun) y seis especies (Cogollo et al., 2007); las cícadas (Cycadophyta), representadas por la familia Zamiaceae con dos géneros (Chigua y Zamia) y 20 especies (Galeano et al., 2005) y los gnetos (Gnetophyta) con las familias Ephedraceae con un género (Ephedra) y Gnetaceae con un género (Gnetum), ambas con varias especies.

Para Antioquia no se cuenta con estudios sistemáticos sobre las gimnospermas; no obstante, para departamento se registran las tres familias y los siete géneros existentes en el país.

Diversidad y riqueza de gimnospermas en la jurisdicción
Para la jurisdicción se cuenta con registros de 12 especies de gimnospermas, a partir de estudios realizados en diferentes regiones (Tabla 10). Estas especies pertenecen a las tres familias de gimnospermas existentes en el país (Gnetaceae, Podocarpaceae y Zamiaceae) y a cinco géneros (Podocarpus, Prumnopitys, Retrophyllun, Gnetum y Zamia).

Las Podocarpáceas corresponden a la única familia de coníferas nativas del país. Son árboles de gran porte, generalmente conocidos como chaquiros, romerones, pinos colombianos, pinos romerones o pinos reales. En sus ambientes naturales se reconocen fácilmente porque tienen un único tallo y cuando son adultos presentan un follaje denso de color verde oscuro, con hojas angostas y alargadas. En ambientes conservados pueden formar rodales, donde incluso se pueden encontrar dos o más especies de esta familia. La condición sexual dioica (flores masculinas y femeninas en diferentes individuos) de la mayoría de las podocarpáceas, intrínsecamente hace que este grupo de plantas sea más vulnerable a los procesos de fragmentación de los bosques, fenómeno muy acentuado en la región Andina y en el valle del Magdalena (Cogollo et al., 2007).

La importancia de las podocarpáceas radica en la producción de madera fina, empleada para ebanistería y construcciones, aunque algunas de sus especies también se usan como ornamentales. Las cuatro especies de esta familia nativas de la jurisdicción, son árboles de gran porte y de gran valor comercial por sus maderas, lo cual ha ocasionado que las poblaciones cada vez estén más diezmadas. La especie de más amplia distribución corresponde al chaquiro real (Podocarpus oleifolius), que se ha registrado en bosques andinos y altoandinos en 15 municipios, mientras que las otras tres especies tienen poblaciones más localizadas, siendo el diomate de tierra fría (Prumnopitys montana), la más escasa y amenazada.

Las zamiáceas, conocidas como zamias, son miembros del grupo de las cícadas, un linaje de plantas muy antiguas que alcanzó gran importancia durante el Mesozoico y cuya extinción tuvo lugar en el Cretácico, coincidiendo con el ocaso de los dinosaurios y la diversificación de las angiospermas (Izco et al., 1997). Las cícadas han sido incluidas tradicionalmente entre las gimnospermas, no obstante, estudios recientes demuestran que este linaje no está cercanamente emparentado con ningún otro grupo de plantas vivientes (Jones, 1994; citado por Galeano et al., 2005).

Las zamias son plantas de tallo grueso y columnar, con aspecto de palma, o con tallo subterráneo, y entonces la planta tiene el aspecto de un helecho; las raíces principales son engrosadas y carnosas y tienen además raicillas especializadas que sobresalen de la tierra y están asociadas a lagas verde-azules, que fijan nitrógeno de la atmosfera; lo cual les permite a las zamias crecer en suelos muy pobre en nutrientes. Las hojas son compuestas pinnadas y agrupadas al final del tallo. Son plantas dioicas, es decir, hay plantas masculinas y femeninas, y las estructuras reproductivas están incluidas en conos que poseen numerosas escamas dispuestas en espiral (Galeano et al., 2005).

La importancia de las zamias radica en que son uno de los grupos de plantas actuales más antiguos sobre la tierra. Actualmente son un grupo delictual, tanto en número de especies como en área de distribución. Las zamias poseen características que la hacen vulnerables a la extinción: son plantas dioicas, su crecimiento es muy lento y se reproducen muy lentamente, es decir, el proceso de pasar de la polinización a la maduración de las semillas puede tardar hasta 4 años. Por otro lado, son casi siempre plantas muy escasas, que a menudo tiene poblaciones muy pequeñas en condiciones naturales. Lo anterior unido a la destrucción de los hábitats, hace que de las 20 especies colombianas 13 estén en alguna categoría de amenaza (Galeano et al., 2005).

Para la jurisdicción de CORANTIOQUIA se han registrado cinco especies de este grupo, pero es probable que existan dos especies más, las cuales se reportan como endémicas de la Cordillera Occidental en el departamento de Antioquia y por tanto posiblemente se encuentren en el Parque Nacional Natural Paramillo, donde se conserva una gran extensión de bosques en el rango altitudinal donde habitan ambas especies. Al respecto, se aclara que existe gran dificultad para determinar la distribución de las zamias en el país, debido a que los diferentes estudios sobre estas plantas nunca presentan localidades precisas, para evitar el riesgo de saqueo por su alta demanda por parte de coleccionistas en todo el mundo.

Última actualización el Martes, 21 de Junio de 2011 11:28

Las plantas con flores o angiospermas constituyen el grupo más importante y diverso de las plantas con semillas y el último en aparecer a lo largo de la escala evolutiva. Se originaron en el Cretácico Inferior, hace aproximadamente 125 millones de años y se diversificaron y llegaron a hacerse dominantes a partir del Cretácico Medio.

Generalidades de Angiospermas.

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Martes, 11 de Noviembre de 2008 06:31
Generalidades sobre las angiospermas
Las plantas con flores o angiospermas constituyen el grupo más importante y diverso de las plantas con semillas y el último en aparecer a lo largo de la escala evolutiva. Se originaron en el Cretácico Inferior, hace aproximadamente 125 millones de años y se diversificaron y llegaron a hacerse dominantes a partir del Cretácico Medio. Desde entonces han colonizado prácticamente todos los hábitats de la tierra y desplazado de la mayor parte de ellos a otros grupos (Izco et al., 1997). Incluye las plantas que presentan mayor complejidad en sus órganos vegetativos y reproductivos, así como la gran mayoría de especies utilizadas por el hombre, no sólo desde el punto de vista alimenticio, sino como fuente de muchos otros productos de interés (Izco et al., 1997)

Las angiospermas son una de las cinco divisiones o filos actuales de plantas con semillas, junto con las otras cuatro agrupadas como gimnospermas, y tienen como particularidad que los óvulos están encerrados en un ovario, el cual se transforma en el fruto, cuando se produce la fecundación y el óvulo madura. Algunas de las características generales de las angiospermas son:

• Poseen frutos que recubren y protegen las semillas y facilitan su dispersión.
• Poseen flores originadas por un conjunto de hojas modificadas que dan lugar al cáliz y la corola, y facilitan la fecundación.
• Tienen una gran variedad de formas en las raíces, los tallos y las hojas que les permite adaptarse a ambientes muy diversos.
• Producen una gran diversidad de frutos, que sirve para proteger la semilla y favorecer su dispersión.

Estas y otras características han hecho que las angiospermas constituyan, en la actualidad, el grupo vegetal de más éxito biológico y mayor dispersión, con alrededor de 260.000 especies esparcidas por toda la tierra, distribuidas en 453 familias. Desde el punto de vista ecológico, la diversidad de ambientes que ocupan sobrepase en mucho a cualquier otro grupo de vegetales. Viven en todos los hábitats de la tierra, excepto en las más altas cumbres, las regiones polares y las profundidades de los océanos. La gran plasticidad de sus estructuras vegetativas ha contribuido a su gran diversificación, ya que se han adaptado a ambientes muy variados, extremadamente fríos, secos, calidos, lluviosos, etc. Algunos ejemplos de los medios extremos a los que se han adaptado las angiospermas son (Cubas, 2008):

• Medios acuáticos y zonas pantanosas. Plantas acuáticas flotantes o enraizadas, manglares, pastos marinos.
• Ambientes extremadamente secos y calurosos. Plantas de desierto, cactáceas y suculentas, plantas espinosas.
• Ambientes muy fríos. Plantas de tundras y páramos, plantas en almohadilla, con bulbos, caducifolias.
• Ambientes con escasa luz. Plantas de sotobosque, plantas trepadoras y epífitas.
• Suelos muy pobres en nutrientes. Hemiparásitas, parásitas, micotróficas y carnívoras.
• Áreas degradadas. Plantas asociadas con hongos micorrizogenos o bacterias nitrificantes en sus raíces.

Diversidad de angiospermas en el contexto nacional y regional
Debido a que las angiospermas constituyen el grupo de plantas más numeroso y diverso en la actualidad, unido a que no se cuenta con estudios adecuados para muchos grupos y a que existan muchas especies que permanecen sin ser descubiertas ni descritas, aún no se tiene un consenso general en cuanto al número de especies en el país. Bernal et al. (2007) registran 23.089 especies de angiospermas en el “Catálogo de las Plantas de Colombia”, como producto de la revisión y depuración de las listas por parte de especialistas, pero presumen que este número puede aumentar como resultado de nuevos descubrimientos.

Desde 1983 el Instituto de Ciencias Naturales, vienen publicando la serie “Flora de Colombia” mediante la cual se han hecho revisiones de las familias Magnoliaceae (Lozano, 1983), Connaraceae (Forero et al., 1983), Haloragaceae (Mora, 1984), Triuridaceae (Maas, 1988), Burmanniaceae (Maas & Maas-van de Kamer, 1988), Pasiffloraceae (Escobar, 1988), Metteniusaceae (Lozano, 1988), Aristolochiaceae (González, 1990), Asteraceae, Heliantheae (Díaz & Vélez, 1990), Scrophulariaceae (Fernández, 1995), Chrysobalanaceae (Prance, 2001), Dichapetalaceae (Prance, 2001) y Loasaceae (Weigand, 2001). También se han hecho revisiones de los géneros Crotalaria (Fabaceae) (Bernal, 1986), Cordia (Boraginaceae) (Estrada, 1995), Acalypha (Euphorbiaceae) (Cardiel, 1995) y Sida (Malvaceae) (Fuertes, 1995).

A través de la serie “Libro rojo de especies amenazadas de Colombia” liderada por el Instituto Alexander von Humboldt y el Instituto de Ciencias Naturales, también se han avanzado con la revisión de varías familias de angiospermas en los seis volúmenes publicados: Chrysobalanaceae, Dichapetalaceae y Lecythidaceae (Galeano et al. eds., 2002); Arecaceae (Palmas) (Galeano & Bernal, 2005); Bromeliaceae (Betancur & García 2006), Lamiaceae (Fernández & Rivera, 2006), Passifloraceae (Hernández & García, 2006) y Orchidaceae (Calderón Ed., 2007); y de la subtribu Espeletiinae (frailejones) de la Familia Asteraceae (García et al., 2005 ).

Por parte de especialistas tanto nacionales como extranjeros, se continúa con el proceso de revisión y estudio de varias familias de angiospermas para la flora de Colombia, lo cual ha permitido ampliar el conocimiento de la diversidad de un número grande de familias, listas depuradas de especies, distribuciones por departamentos y otra información relevante. En la tabla 11 se presenta el listado para algunas de las familias estudiadas de la flora colombiana.

Para el departamento de Antioquia se reportan cerca de 7.800 especies de angiospermas, a través del proyecto “Catálogo de la Flora de Antioquia”, siendo las familias más numerosas Orchidaceae, con cerca de 1000 especies, Asteraceae 350, Melastomataceae 300 y Araceae 200 (Callejas et al., 2007). En este departamento se cuenta con revisiones de las familias Bromeliaceae (Betancur, 1991), Loranthaceae (Roldán, 1993), Ericaceae (Gómez, 1994), Heliconiaceae (Maza & Builes, 1998) y Magnoliaceae (Serna & Velásquez, 2005); además, se adelantan la revisión de algunas familias, entre ellas Araceae (Carlsen et al., 2007), Vochysiaceae (Sanoja, 2007) y de los géneros Asplundia (Cyclanthaceae) (Tuberquia, 2007) y Sloanea (Elaeocarpaceae) (Palacios, 2007).

Según Callejas et al. (2007), en Antioquia aunque el muestreo de la flora presenta vacíos de información en algunas regiones, es tal vez donde se tiene una información más precisa que en cualquier otra región del país; no obstante, se requiere aún grandes esfuerzos en el estudio de familias como Orchidaceae, Araliaceae, Asteraceae, Campanulaceae, y Clusiaceae, entre otras, para las cuales el total de especies conocido es el reflejo de una cruda aproximación a la diversidad real, debido a la falta de tratamientos taxonómicos adecuados o la carencia de especialistas, luego de 20 años de muestreo.

Diversidad y riqueza de angiospermas en la jurisdicción de CORANTIOQUIA
Para la jurisdicción se han registrado 5.874 especies de angiospermas, a partir de diferentes estudios realizados a lo largo y ancho de este territorio. Este número equivale al 25,4% de las especies reportadas para todo el país y al 75,3% de las reportadas para el departamento de Antioquia. Las angiospermas de la jurisdicción pertenecen a 185 familias y 1.145 géneros, siendo la familia Orchidaceae con 106 géneros y 462 especies, la más especiosa, seguida por Rubiaceae (72 géneros y 350 especies), Asteraceae (117 géneros y 321 especies), Melastomataceae (36 géneros y 268 especies) y Poaceae (79 géneros y 215 especies). En el anexo 6 se presenta el listado con todas las familias de angiospermas documentadas para la jurisdicción, donde se incluye el número de géneros y especies y de estas últimas se indican las especies endémicas y amenazadas.

El patrón de diversidad de las familias de angiospermas en la jurisdicción, en general es similar al presentado en el departamento y en el país, donde la familia de las orquídeas es la más diversa y las familias Araceae, Asteraceae, Fabaceae, Melastomataceae, Poaceae, Rubiaceae y Solanaceae, están entre los primeros puestos. Al considerar las 15 familias con mayor diversidad en la jurisdicción (figura 12), encontramos que éstas en total suman 3.038 especies, que equivalen a más de la mitad (51,7%) de las angiospermas reportadas para este territorio.

Entre la extraordinaria diversidad de plantas nativas de la jurisdicción de CORANTIOQUIA, se destaca un número alto de especies endémicas de este territorio o compartidas sólo con otras regiones del departamento de Antioquia. 

Información de Especies de Endémicas.

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Martes, 11 de Noviembre de 2008 07:14

ENDEMISMO EN LA JURISDICCIÓN
Entre la extraordinaria diversidad de plantas nativas de la jurisdicción de CORANTIOQUIA, se destaca un número alto de especies endémicas de este territorio o compartidas sólo con otras regiones del departamento de Antioquia. El término endémico se aplica a aquellas especies que habitan o se distribuyen en forma exclusiva en un sector o área particular. Existen diferentes maneras de abarcar el tema de endemismo: se puede hablar de endemismo biogeográfico para especies exclusivas de un bioma o región biogeográfica, de especies de rango de distribución restringido y de especies exclusivas a un paí­s o región.

Que estas especies sean endémicas o exclusivas de este territorio, las hace únicas y de alta prioridad para su conservación, pues su desaparición en la jurisdicción significarí­a su extinción total de la faz de la Tierra. El hecho de que una especie sea endémica no implica que esté amenazada de extinción, pero su valor implí­cito de exclusividad la hace vulnerable y, por lo tanto, relevante para la conservación. La salvaguarda de estas especies debe ser de alta prioridad para CORANTIOQUIA, como entidad responsable de la conservación y manejo de los recursos naturales y la biodiversidad en su jurisdicción.

La mayor diversidad de la flora en la jurisdicción, incluidas entre ésta las especies endémicas, se concentra principalmente en los ecosistemas naturales, en especial los bosques, tanto de zonas bajas como de las vertientes y laderas andinas, ecosistemas que históricamente han estado sometidos a una fuerte presión por parte del hombre. La identificación de las áreas y ecosistemas claves para la conservación del mayor número de especies únicas, es un paso necesario para el ordenamiento ambiental del territorio y para garantizar la planificación y diseño de un sistema de áreas protegidas con alta representatividad y eficacia para la protección no sólo de las especies únicas sino de la biodiversidad.

La identificación de las áreas prioritarias para la conservación de las especies endémicas, únicas y/o en peligro de extinción en la jurisdicción, requiere en principio conocer las especies que puedan catalogarse bajo estas categorí­as. Razón por la cual CORANTIOQUIA adelanta la tarea de identificar las especies de plantas endémicas del departamento de Antioquia con ocurrencia en su jurisdicción y de recopilar la mayor información posible sobre las mismas, con base en revisión de literatura, bases de datos y de material depositado en los herbarios locales. Además, ha buscado identificar las áreas claves en la jurisdicción para la conservación, con base en el número de estas especies existentes en cada área.

Se resalta que los resultados presentados acá sobre las especies endémicas de la jurisdicción, son un reflejo de la información existente y accesible, la cual puede ampliarse en revisiones posteriores, debido al dinamismo que se tiene dí­a a dí­a en el conocimiento de la flora y al desarrollo de nuevos estudios de campo. Es necesario continuar con la búsqueda de información, con el fin de constatar distribuciones geográficas y otros datos de interés, ya que para muchas especies los datos disponibles en la literatura y bases de datos son una mí­nima parte de lo que en realidad se conoce de ellas y permanece como información gris.

DETERMINACIÓN DE LAS ESPECIES ENDÉMICAS
Para la identificación de las especies endémicas de la jurisdicción se siguió un proceso riguroso, basado en la revisión de fuentes secundarias, como literatura especializada, bases de datos y colecciones botánicas depositadas en los herbarios de la ciudad de Medellí­n. La búsqueda en las bases de datos de herbarios internacionales disponibles en Internet, se concentró en los ejemplares tipos con procedencia del departamento de Antioquia. De igual manera se revisaron los catálogos de los ejemplares tipos de las especies descritas para Antioquia, disponibles en los herbarios de la Universidad de Antioquia (HUA) y de la Universidad Nacional (MEDEL). Para la búsqueda en las bases de datos se emplearon restricciones geográficas (Antioquia) y epí­tetos especí­ficos que aluden a localidades de Antioquia (amalfitensis, anoriensis, belmirensis jardinensis, medellinesis, etc.) o a botánicos antioqueños y colectores reconocidos (danielis, cogolloi , callejasii, soejartoi, toroi, etc.).

Se revisaron las principales fuentes bibliográficas especializadas en botánica en el neotrópico, como monografí­as, revistas seriadas, entre otras, donde se han descrito especies a partir de colecciones de Antioquia (Brittonia, Novon, Caldasia, entre otras) o se han monografiado grupos que incluyen dichas especies. También, se consultaron las publicaciones originales de las especies con el fin de recopilar más información, cuando esto fue posible. Finalmente, la información obtenida de bases de datos y revisión de literatura, se contrastó y depuró con las colecciones de herbario disponibles en las bases de datos del Jardí­n Botánico de Missouri (W3Tropicos) y del Jardí­n Botánico de Nueva York y con las colecciones de referencia de los Herbarios HUA y MEDEL.

Con la información acopiada se elaboró el listado de las especies endémicas de Antioquia presentes en la jurisdicción de CORANTIOQUIA, donde se recopiló también la información relevante para cada especie, siguiendo el modelo llevado en el Libro Rojo de las Plantas Endémicas del Ecuador (Valencia et al., 2000). El esquema adoptado consta de campos sobre información taxonómica (familia, nombre cientí­fico, publicación original), nombre vulgar, hábito de crecimiento de la especie, distribución geográfica y altitudinal, aspectos sobre el estado de conservación, ecologí­a y amenaza de las especies, colecciones de referencia y fuentes de información consultada.

En este capí­tulo se presenta la información consolidada sobre las plantas endémicas de la jurisdicción, la cual se fundamenta en un primer estudio sobre el tema, realizado por Toro & Vélez (2007), donde se presenta un listado preliminar de 262 especies. Éste se actualizó por Vélez (2008) y finalmente, se complementó con los estudios de David y Rivas (2007), Idarraga (2008), Osorio (2008) y Rodrí­guez (2008).

PLANTAS ENDÉMICAS DE LA JURISDICCIÓN
La búsqueda realizada arrojó un listado de 326 especies de plantas endémicas del departamento de Antioquia, registradas para la jurisdicción de CORANTIOQUIA, de éstas, 322 corresponden a plantas superiores (plantas con semillas) y 4 a plantas inferiores (sin semillas). El listado de estas especies se presenta en los anexos 11.2, 12.1 y 12.2. Se aclara que este listado es el resultado de la revisión de un gran volumen de información, pero está sujeto a cambios en la medida en que se desarrollen nuevas investigaciones, por lo que algunas especies que aparecen como endémicas pueden ser excluidas, mientras que otras pueden ingresar como tales. De igual forma, los datos acopiados para cada especie son un reflejo de la cantidad de fuentes que han sido revisadas y se pueden complementar en la medida que se revise o genere nueva información.

Al hacer un análisis detallado, se encuentra que 214 especies, es decir el 64,7%, corresponden a especies registradas sólo para la jurisdicción de CORANTIOQUIA, las restantes (112 especies) estan presentes en este territorio, pero también aparecen en otras áreas del departamento. Las especies exclusivas de la jurisdicción se encuentran en diferentes localidades, algunas de ellas en zonas de importancia para la conservación, declaradas como áreas de manejo especial de carácter regional, como es el caso de los Distritos de Manejo Integrado de la Ladera Occidental del Valle de Aburrá, Sistema de Páramos y Bosques Altoandinos del Noroccidente Medio Antioqueño, Cuchilla Jardí­n-Támesis y Cañón del Rí­o Alicante; y en otras, como el Parque Regional Arví­.

De las especies exclusivas de la jurisdicción, 155 especies (47,5% del total) son conocidas sólo de una localidad y usualmente de muy pocas colecciones, en su mayorí­a antiguas. Algunas de ellas están reportadas para localidades que actualmente se encuentran fuertemente intervenidas. Estas especies representan gran importancia para la conservación, pues por sus distribuciones restringidas, podrí­an encontrasen en graves estados de amenaza, lo cual hace urgente realizar actividades dirigidas a búsqueda de poblaciones y a colección de especí­menes para estudios en taxonomí­a, con el fin de verificar su estatus como especie. Además, deben ser prioritarias para los programas y acciones de conservación emprendidos en la jurisdicción, ya sea mediante el sistema regional de áreas protegidas o de programas especí­ficos en los caso que amerite.

Uno de muchos casos que representan la anterior situación es el de Pitcairnia lindae, especie de la familia Bromeliaceae conocida sólo de la localidad tipo, en bosques del municipio de Caldas, donde únicamente se conocen dos colecciones realizadas 20 años atrás, y luego de numerosas exploraciones exhaustivas no se vuelve a localizar en la zona (Betancur & Garcí­a, 2006).

Las especies endémicas registradas estan agrupadas en 172 géneros y 70 familias de plantas, de las cuales la familia Orchidaceae presenta el mayor número, con 93 especies pertenecientes a 30 genéros; seguida por las familias Melastomataceae con 28 especies; Asteraceae con 22;Â Bromeliaceae con 17; Rubiaceae con 15 y Ericaeae con 12 especies (Figura 13). Que estas familias presenten alto número de especies endémicas, se debe en parte a que son muy numerosas y ampliamente representadas en el neotrópico, además del grado de conocimiento de la taxonomí­a de las mismas, colección, resolución taxonómica de especí­menes de herbario, presencia de especialistas locales e internacionales y literatura publicada entre otros (Vélez, 2008).

Los géneros de plantas con mayor número de especies endémicas registradas para la jurisdicción, corresponden a Lephantes (23 especies), Acronia (11) y Epidendrum (11) de la familia Orchidaceae, seguido del género Pitcairnia de la familia Bromeliaceae, con 10 especies endémicas.

ÁREAS DE IMPORTANCIA PARA LAS ESPECIES ENDÉMICAS EN LA JURISDICCIÓN
Con base en el análisis, se encontraron varias áreas claves para la conservación de las especies endémicas en la jurisdicción de CORANTIOQUIA, dado el número de especies únicas o exclusivas de estos sitios o la ocurrencia de un elevado número de especies endémicas para Antioquia.

Al respecto, algunas de estas áreas podrí­an calificar como áreas de endemismo, las cuales en biogeografí­a se conocen como unidades básicas para conservación (Knapp, 2002) y se distinguen por poseer especies cuya distribución se sobrepone y restringe al área en cuestión. Las áreas de endemismo poseen una proporción de elementos únicos, la cual puede ser, en el caso de islas como Madagascar, cercana al 70% de la biota (Myers et al., 2000). En los trópicos y especielmente en los Andes, prácticamente todas las áreas de bosques de piedemontes exhiben cierto grado de endemismo (Young et al., 2002). Especies endémicas de un área pueden conformar grupos muy emparentados (por ejemplo géneros endémicos) o ser parte de grupos con una porción de especies restringidas a otras áreas. A continuacaión se presentan las áreas claves identificadas en el análisis.

ESPECIES ENDÉMICAS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
Del total de especies endémicas presentes en la jurisdicción de CORANTIOQUIA, 61 enfrentan algún grado de amenaza de extinción por diferentes causas, principalmente por la destrucción de los hábitats naturales y la sobreexplotación, razón por la cual estan registradas bajo las categorí­as de amenaza definidas por la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza «IUCN-. Lo anterior se retifica en los libros rojos de la flora colombiana, el listado de plantas amenazadas para el departamento de Antioquia publicado en la Estrategí­a para la Conservación de Plantas (DAMA et al., 2005) y en el listado de plantas amenazadas para Colombia publicado en la página web del Instituto de Investigaciones Biológicas Alexander von Humboltd.

Del total de especies amenazadas, 15 se encuentran en peligro crí­tico de extinción, por tanto, son de alta prioridad para programas de conservación in situ y ex situ; 28 están en peligro y 19 son vulnerables. Al analizar de la inclusión de poblaciones de estas especies en el sistema regional de áreas protegidas, se concluye que 26 no se encuentran cobijadas bajo este sistema. Ocho de éstas son nativas de la región del Alto de Ventanas entre los municipios de Briceño, Valdivia y Yarumal, lo cual era de esperar dado su elevado número de especies endémicas; lo anterior unido a la fragilidad ecológica y la inexistencia de áreas de carácter protegido, ratifica la necesidad imperante de propiciar la creación de un área protegida en esta región.

Cuatro de las especies endémicas amenazadas crecen en los bosques húmedos premontanos del municipio de Amalfi, ecosistemas de gran relevancia por su alta diversidad de flora y fauna y por la gran cantidad de especies endémicas que allí­ habitan: Dichos ecosistemas no están representados en el sistema de áreas protegidas de carácter local o regional, lo cual justifica la necesidad de fomentar la creación de un área protegida en dicho municipio.

Las áreas aledañas al embalse de Miraflores, en el municipio de Carolina, también aparecen como relevantes para la conservación de las especies endémicas amenazadas, pues allí­ se encuentran cinco especies no incluidas en áreas protegidas, dos de ellas en peligro de extinción. Se señala que parte de esta área obstenta cierta figura de protección al ser de propiedad de las Empresas Públicas de Medellí­n, pero oficialmente no se encuentra cobijada bajo alguna categorí­a de manejo especial.

Pese a que en los bosques secos tropicales de la jurisdicción sólo existen siete especies endémicas, éstas deben ser también de alta prioridad para los programas de conservación, dado el grado de pérdida y degradación de dichos ecosistemas y la baja representatividad de los mismos en el sistema de áreas protegidas. El deterioro los bosques secos tropicales en la jusrisdicción ha ocasionado que cuatro de estas especies se encuentren en peligro de extinción: Pitcairnia arida, Pitcairnia explosiva, Scutellaria roseocyanea y Sida eugeniae.

Última actualización el Martes, 21 de Junio de 2011 11:39

La extinción de las especies es un proceso natural que ha ocurrido a lo largo de la evolución de la vida en la tierra, el registro fósil, muestra que la vasta mayorí­a de las especies que alguna vez han existido, se encuentran ahora extintas y que estas sobrepasan a las especies vivientes por un factor cercano a 1.000: 1 (Stiling, 1996). 

Información de especies amenazadas.

Escrito por Administrador
Martes, 11 de Noviembre de 2008 07:22
EXTINCIÓN DE ESPECIES
La extinción de las especies es un proceso natural que ha ocurrido a lo largo de la evolución de la vida en la tierra, el registro fósil, muestra que la vasta mayoría de las especies que alguna vez han existido, se encuentran ahora extintas y que estas sobrepasan a las especies vivientes por un factor cercano a 1.000: 1 (Stiling, 1996). La preocupación actual, es que las tasas de extinción natural de las especies, se han incrementado aceleradamente por las actividades humanas. Técnicamente, una especie se considera extinta cuando todos los individuos mueren sin dejar descendencia. En un sentido diferente, las especies desaparecen cuando un linaje se transforma a través del tiempo evolutivo o se divide en dos o más linajes separados (pseudoextinción).

Para poder predecir qué tipo de actividades humanas son críticas en la extinción de especies silvestres, se requiere algún conocimiento de las características de la historia de vida que pueden estar correlacionadas con la extinción. Al menos siete características de las historias de vida, han sido propuestas como factores que afectan la susceptibilidad de las especies a la extinción (Karr, 1991; Lawrence, 1991):

Rareza: Generalmente, las especies raras son más propensas a la extinción que las comunes. La “rareza” en sí, depende de tres factores: rango geográfico, amplitud del hábitat y tamaño de las poblaciones locales. A menudo, una especie se considera rara si se encuentra en una sola área, sin importar su densidad en esta. Una especie que está ampliamente distribuida, pero a una baja densidad, también puede considerarse como rara.
Habilidad de dispersión: Las especies que pueden dispersarse entre fragmentos de hábitat, pueden ser más resistentes a la extinción. Incluso si una pequeña población se extingue en un área, esta puede ser “rescatada” por individuos de otra población.
Grado de especialización: Los organismos que son especialistas, son más propensos a la extinción. En el caso de las plantas por ejemplo, aquellas que pueden vivir solo en un tipo de suelo, pueden extinguirse con mayor facilidad.
Variabilidad de poblaciones: Especies con poblaciones relativamente estables, es decir, aquellas que generalmente están en algún nivel de equilibrio y no presentan ciclos con cambios pronunciados, son menos susceptibles de extinguirse.
Longevidad: Las especies con una menor longevidad natural, pueden desaparecer más fácilmente.
Tasa intrínseca de crecimiento de la población: Las especies que pueden reproducirse y propagrase rápidamente pueden recuperarse más fácilmente luego de severas disminuciones en la densidad de población. Por tanto, especies con altas tasas de incremento – especialmente organismos pequeños como bacterias, insectos y pequeños mamíferos – son menos propensas a la extinción que las especies más grandes.
Estatus trófico: Los animales que ocupan niveles tróficos más altos, usualmente forman poblaciones más pequeñas, lo que los hace más susceptibles de desaparecer.
Es indiscutible que las extinciones reportadas han aumentado dramáticamente en los últimos años, mostrando una correlación positiva con el aumento de la población humana. Cuando se miran las causas de extinción, generalmente no existe una causa particular documentada, sin embargo, la mayoría de los factores que se consideran actualmente como amenaza para las especies son de naturaleza antropogénica. Estos factores pueden operar simultáneamente sobre una especie, e incluyen (Stiling, 1996):

Pérdida o modificación del hábitat causada por la ampliación de la frontera agropecuaria, agricultura, ganadería, cultivos de uso ilícito, minería y desarrollo de obras de infraestructura.
Sobreexplotación para uso comercial o por razones de subsistencia, incluyendo caza para alimento, piel o tráfico, tala con fines comerciales, etc. Esta amenaza, es más selectiva que la pérdida o modificación del hábitat.
Introducción accidental o deliberada de especies exóticas que pueden competir con las especies nativas o hibridizarse con estas.
Perturbación, persecución y arrancamiento, incluyendo la erradicación deliberada de especies consideradas como pestes o malezas.
Enfermedades tanto exóticas como endémicas, exacerbadas por la presencia de especies introducidas.
Las consecuencias de la extinción de una especie nunca podrán ser establecidas en su totalidad, pues en muchos casos, lo perdido es un potencial aún no descubierto. Por ejemplo, cuando se extingue una planta con un posible uso medicinal no conocido, nunca se sabrá qué cura potencial se perdió. Sin embargo, dentro de las consecuencias de la extinción de una especie, pueden incluirse:

La pérdida de la especie en sí: se refiere a la pérdida del taxón respectivo, su valor estético y su papel ecológico. Esto implica la disminución de la biodiversidad a nivel específico, la modificación de la red trófica y la comunidad y el surgimiento de nuevas amenazas para los organismos que las componen.
La disminución de la variabilidad genética: Al extinguirse una especie, desaparece su acervo genético y por tanto, la diversidad en términos de genes.
Pérdidas económicas reales y potenciales: Cuando desaparece una especie con usos establecidos, desaparece la fuente de ingresos derivados de dicho uso. Si el taxón que se extingue tiene además usos potenciales, conocidos o desconocidos, hay una pérdida económica adicional, que en muchos casos puede ser mayor que la pérdida real.
Pérdidas utilitarias: se refieren a los usos (medicinales, alimenticios, artesanales, etc), actuales o futuros, que desaparecen con la extinción de una especie.
Saber por qué las especies se han extinguido, ayuda a priorizar las amenazas que pueden afectar negativamente las especies existentes. Esto puede facilitar la protección de las especies amenazadas. Una especie amenazada es aquella que se cree está en riesgo de extinción en el futuro cercano. El mayor interés mundial en el problema de la disminución de la biodiversidad y la posible extinción de especies, comenzó con la publicación de los llamados Libros Rojos, un concepto creado por Sir Peter Scott en la década de los 60 (Stiling, 1996).

Los Libros Rojos fueron elaborados inicialmente para vertebrados terrestres y contituyeron un intento por categorizar las especies en riesgo de acuerdo a la severidad de las amenazas que enfrentan y la inminencia estimada de su extinción. Más recientemente, los Libros Rojos, han sido compilados globalmente por la Unión Internacional para la Conservación de la naturaleza UICN, ahora llamada Unión Mundial para la Conservación, y se han expandido para incluir plantas e invertebrados. Adicionalmente, cada país o un área particular puede crear su propio libro rojo, pues las especies pueden estar más amenazadas a escala local de lo que están globalmente.

En Colombia la serie de libros rojos de especies amenazadas, ha sido liderada por el Ministerio de Ambiente, vivienda y Desarrollo Territorial, Instituto Alexander von Humboldt, Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, Conservación Internacional, INVEMAR, Intituto Amazónico de Investigaciones científicas SINCHI y la Fundación Inguedé, y han contado con el apoyo de gran cantidad de entidades y la participación de un gran número de investigadores nacionales y extranjeros.

CATEGORIAS DE AMENAZA DE LA UICN
El proceso de asignación de las categorías de las listas rojas de la UICN a una grupo de especies candidatas, es comparable a ordenar dichas especies según su riesgo de extinción o su grado de deterioro poblacional. Lo anterior se hace comparando la situación actual de las poblaciones, con la situación que supuestamente imperaba hace 100 años o tres generaciones de la especie (lo que sea mayor), o extrapolando lo que podría suceder en un lapso de tiempo similar hacia el futuro. No obstante, antes de plantear como se mide el riesgo de extinción de una especie, hay que tener en claro, que lo que realmente esta en riesgo no son sólo las especies, sino también las subespecies, razas, poblaciones y genes, es decir, todo un juego de niveles de organización y oportunidades evolutivas (Calderon (ed.), 2007)

Las categorías de riesgo o amenaza han sido empleadas en la Serie Libros Rojos de Colombia, son las Categorías de la UICN definidas en el documento “IUCN Red List Categories, Versión 3.1 (IUCN 2001), complementadas para la categorización a nivel regional, con el folleto “Directrices para emplear los criterios de la Lista Roja de la IUCN a Nivel Nacional y Regional versión 3.0 (IUCN 2003). Estas categorías fueron diseñadas para cualquier especie o taxón y sólo deben ser aplicadas a poblaciones silvestres. Las categorías mencionadas, subcriterios, umbrales y calificadores que las definen, puede consultarse en cualquiera de los libros rojos publicados hasta el momento para el país. Las principales categorías usadas para las especies amenazadas, según la UICN (2003), son:

Extinto (EX): un taxón está Extinto cuando no queda duda alguna, después de exploraciones exhaustivas, que el último individuo ha muerto. Esta categoría solo debe ser aplicada a escala global. Para el caso colombiano, se aplicaría sólo para especies que eran endémicas del país y que ya desaparecieron completamente.
Extinto en estado silvestre (EW): Un taxón Extinto en Estado Silvestre cuando sólo sobrevive en cultivo, en cautiverio o como población naturalizada completamente fuera de su distribución original. Esta categoría se aplica sólo a aescala global.
Extinto a nivel regional (RE). Un taxón está Extinto a Nivel Regional, cuando no hay duda que el último individuo capaz de reproducirse en la región (o país) ha muerto o desaparecido de los ecosistemas de la región.
En Peligro Crítico (CR): Un taxón está En Peligro Crítico, cuando enfrenta un riesgo extremadamente alto de extinción en estado silvestre en el futuro inmediato. La supervivencia de estos taxa es improbable si los factores causales de la amenaza continúan operando. Incluye taxa cuyo número ha sido reducido a un nivel crítico o cuyos hábitats han sido tan dramáticamente reducidos que se encuentran en peligro inminente de desaparecer.
En Peligro (EN): Un taxón está En Peligro cuando, no estando En Peligro Crítico, enfrenta de todas formas un alto riesgo de extinción o deterioro poblacional en estado silvestre en el futuro cercano.
Vulnerable (VU): Un taxón está en la categoría Vulnerable cuando, no estando ni En Peligro Crítico, ni En Peligro, enfrenta de todas formas un moderado riesgo de extinción o deterioro poblacional a mediano plazo.
Casi Amenazado (NT): Un taxón está en la categoría Casi Amenazado cuando no satisface ninguno de los criterios para las categorías En Peligro Crítico, En Peligro Vulnerable, pero está cercano a calificar como Vulnerable, o podría entrar en dicha categoría en un futuro cercano.
Preocupación Menor (LC): Un taxón está en la categoría Preocupación Menor cuando no califica para ninguna de las categorías arriba expuestas. Generalmente se usa para organismos muy comunes o abundantes, y equivale a “fuera de peligro”.
Datos Insuficientes (DD): Un taxón pertenece a la categoría de Datos Insuficientes cuando la información disponible es inadecuada para hacer una evaluación, directa o indirecta, de su riesgo de extinción, con base en la distribución y/o el estado de la población. Datos insuficientes, no es por lo tanto una categoría de amenaza. Incluir especies en esta categoría indica que se requiere más información y reconoce la posibilidad de que investigaciones futuras, indicarán que clasificarlos como amenazados es correcto.
No Aplicable (NA): Categoría asignada a un taxón que no reúne las condiciones para se evaluado a escala regional. Se aplica para aquellos taxones, cuyas poblaciones son introducidas, o que no se encuentran naturalmente dentro del país o la región estudiada.
No Evaluado: Un taxón se considera No Evaluado, cuando todavía no ha sido examinado según los criterios de las Listas Rojas de la UICN.

ESPECIES AMENAZADAS EN LA JURISDICCIÓN
Históricamente, los ecosistemas naturales en la jurisdicción han sufrido transformaciones significativas para dar paso al desarrollo agropecuario, minero, industrial y urbanístico, en un proceso que se ha hecho sin algún control ni planificación, lo que ha conllevado que el la actualidad solo se conserven ecosistemas naturales en un 32,3% de este territorio. Considerando esta transformación, la alta diversidad de especies de plantas cercana a las 8.000 y el número de especies endémicas, no es extraño que un número significativo de especies se encuentre bajo algún grado de amenaza.

En el país se vienen realizando esfuerzos significativos con el fin de conocer el estado de amenaza de la flora, como resultado de ello, han sido publicados seis volúmenes de los libros rojos de plantas de Colombia, donde se han tratado varias familias o géneros de plantas superiores, más un volumen correspondiente a las briófitas amenazadas del país. Igualmente, por parte del Ministerio de Ambiente, vivienda y Desarrollo Territorial, se han expedido las Resoluciones 584 de 2002 y 572 de 2005, por medio de las cuales se declaran las especies silvestres que se encuentran amenazadas en el territorio nacional. A escala regional también se cuenta con un esfuerzo importante, realizado por las autoridades ambientales del departamento de Antioquia, que en conjunto con la comunidad científica local y nacional, formularon en el 2005 una estrategia para la conservación de las plantas amenazadas en el departamento, la cual es coordinada por el Comité Inter¬institucional de Flora y Fauna de Antioquia CIFFA y es implementada por las distintas autoridades ambientales en sus jurisdicciones.

En Colombia se han categorizado mas de de 2100 especies de Angiospermas y Gimnospermas bajo las diferentes categorías de amenaza de la IUCN. Con base en la revisión de los libros rojos de Colombia, listados publicados por el instituto Humboldt, listados de la IUCN y listados regionales para el departamento de Antioquia, Vélez (2008) reporta un total de 298 especies bajo las principales categorías de amenaza, de las cuales 28 (10%) se encuentran en peligro critico (CR), 99 (33%) en peligro (EN) y 135 (45%) vulnerables (VU), las restantes se encuentran en categorías intermedias como CR/EN, EN/CR, VU/EN, NT/VU.

Para la jurisdicción de CORANTIOQUIA se registran 220 especies amenazadas bajo diferentes categorías, es decir el 3,10% de todas las especies documentadas para este territorio. De éstas, 21 especies pertenecen a las plantas sin semillas, llamadas también plantas inferiores (11 de musgos, 3 de hepáticas y 7 de helechos) y 199 a las plantas con semillas o plantas superiores (7 gimnospermas y 190 angiospermas). Del total de especies amenazadas, 22 especies (10%) se encuentran en peligro critico (CR), 66 (30%) en peligro (EN), 109 (49,6%) vulnerables (VU) y 23 (10,4%) se encuentran en categorías intermedias como EN/CR, VU/EN, NT/VU y LR (Figura 15).

PLANTAS INFERIORES AMENAZADAS
Las plantas sin semillas, conocidas también como plantas inferiores, corresponden a las briofitas (musgos y hepáticas), a las monilófitas (helechos y equisetos) y a las licófitas (licopodios, selaginelas e isoetes), las cuales se reproducen mediante esporas y en el país están asociadas principalmente a ecosistemas húmedos, con su mayor diversidad en los bosques andinos.

Con respecto a las briofitas, en total, de las 46 especies en algún grado de amenaza reportadas en el libro rojo de briófitas de Colombia (Linares & Uribe, 2002), 14 se encuentran en la jurisdicción de CORANTIOQUIA, éstas corresponden a 11 especies de musgos y 3 especies de hepáticas, distribuidas en 9 familias de musgos y 3 de hepáticas. De las especies de musgos amenazadas, 9 especies son endémicas de Colombia, siendo Polytrichadelphus abriaquiae y Trichosteleum mastopomatoides endémicas del departamento de Antioquia. En general, estas especies endémicas se encuentran amenazadas, aunque en la literatura tres de ellas se reportan en la categoría de preocupación menor (LR).

Áreas de importancia por su diversidad en la jurisdicción

Con base en el estado del conocimiento actual, no es posible definir las áreas con mayor diversidad de plantas en la jurisdicción, debido principalmente a que no se cuenta con muestreos de igual intensidad en todo el territorio y a que aún quedan muchas áreas sin explorar. A esto se suma, que en los estudios florí­sticos usualmente los muestreos se concentran en las angiospermas y gimnospermas, dejando de lado otros grupos como briofitos y helechos; por tanto con excepción del Parque Regional Arví­, para todas las demás áreas con estudios de flora en la jurisdicción, no se cuenta con la información consolidada sobre la diversidad para todos los grupos de plantas.

Bajo el análisis anterior, con base en de los estudios florí­sticos existentes, se pueden identificar algunas áreas con mayor diversidad especí­fica en comparación con otras áreas estudiadas dentro o fuera de la jurisdicción. Sin embargo, esta comparación en general no es equitativa por los distintos esfuerzos de muestreo, metodologí­as de colecta (p.ej. parcelas permanentes o temporales, transectos, recorridos al azar, etc.) y por la distinta resolución taxonómica alcanzada; además, porque como se mencionó los listados de especies generados, no siempre incluyen información sobre todos los grupos o si se incluyen, la información sobre briofitos (musgos y hepáticas), helechos y licófitos usualmente es muy incipiente. Los briofitos  rara vez se registran en los estudios florí­sticos y comúnmente solo se tratan en estudios especí­ficos para este grupo. 

El término resolución taxonómica se utiliza para calificar el grado de certeza sobre la determinación de una especie. Este es un aspecto clave en el estudio de la flora en paí­ses con alta diversidad, debido a que identificaciones erradas pueden llevar a una completa distorsión sobre la diversidad real de un sitio y en consecuencia conformar bases de datos de poca utilidad. Según Callejas et al. (2005) considerable experiencia de campo, laboratorio y herbario son requisitos para poder comprender la taxonomí­a de un grupo. Además, anotar ejemplares por comparación, un paso casi obligado en consultas de herbario, no significa que la taxonomí­a de una colección esté resuelta. A esto se suma, que determinaciones erróneas pueden ser copiadas inadvertidamente por otros y perpetuar identificaciones erradas, fenómeno bastante recurrente en nuestro medio.

Al revisar diferentes estudios florí­sticos regionales (Tabla 13), se encuentra que los bosques subandinos o premontanos de la vertiente norte de la Cordillera Central (1.000-1.900 msnm), poseen la mayor diversidad de plantas en la jurisdicción, con 135 famillas, 439 géneros y 1.040 especies y subespecies de plantas vasculares (Ariza, 2007), a las cuales se suman una especie de Calathea y dos de Asplundia, nuevas para la ciencia halladas en estos bosques en el año 2007. En general hasta donde se conoce, esta región ostenta la mayor riqueza florí­stica en la jurisdicción de CORANTIOQUIA, siendo su importancia también reconocida para el departamento de Antioquia (Callejas et al., 2007). Esta extraordinaria riqueza de los bosques mencionados se explica en parte, porque allí­ confluyen componentes de la flora andina, de la provincia Magdalena-Nechí­ y del Chocó Biogeográfico, presentándose también algunos componentes de la flora del Escudo Guyanés.

El Parque Regional Arví­ entre los municipios de Bello, Copacabana, Envigado y Medellí­n, aparece como la segunda región de importancia por su riqueza en diversidad de flora, con 821 especies de plantas vasculares, pertenecientes a 81 familias y 228 géneros (Fundación Natura – Holos Ltda, 2001). Este parque corresponde al área con mayor cantidad de información sobre flora en la jurisdicción, la cual incluye estudios especí­ficos sobre árboles y arbustos (Toro, 2000), helechos (Rodrí­guez, 2001) y brifofitos (Parra et al,. 1999; Londoño et al., 2007). Por tanto, se podrí­a afirmar que es la región con una mejor aproximación a su real diversidad florí­stica en toda la jurisdicción.  

Otra región importante correponde a la Reserva del Occidente del Valle de Aburrá, que comprende las zonas altas y estribaciones de la Cordillera Central en el corredor comprendido por el Alto Romeral, Cerro del Padre Amaya, el Alto de Boquerón y el Alto de las Baldí­as, donde se reportan 645 especies de plantas  vasculares, pertenecientes a 124 familias y 301 géneros, en el estudio florí­stico efectuado para el Plan Maestro (Universidad de Antioquia, Holos Ltda & Fundación Natura, 2006). En este estudio se presenta para la reserva un listado de 1.060 especies de plantas vasculares, compilado con base en los resultados del propio estudio y en listados publicados previamente; no obstante, este gran listado incluye un número alto de especies determinadas sólo hasta familia o género recopiladas de diferentes fuentes, lo cual puede dar origen a duplicidad de registros y demanda un trabajo arduo en la revisión de algunas familias y la depuración de la información.

 

Disposición final de la flora silvestre maderable decomisada por Corantioquia

Escrito por Comunicaciones Corantioquia
Lunes, 15 de Abril de 2013 19:00
Según las Resoluciones 17965, 17966, 17967, 17968 y 18025, se le ordena a la Corporación Autónoma Regional de Centro de Antioquia, Corantioquia, traspasar a título gratuito los recursos maderables decomisados por la Corporación a una entidad pública con la cual se deberá suscribir un Convenio Interinstitucional que permita verificar la utilización correcta de los mismos.
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