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| La soberanía empieza en la mesa |
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| Escrito por Comunicaciones Corantioquia |
| Viernes, 07 de Octubre de 2011 19:36 |
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La soberanía alimentaria es una visión integral del derecho a la alimentación que plantea la posibilidad de que cada país genere sus políticas agrarias y alimentarias pensando en la producción local, la comida a precios accesibles y el desarrollo ecológico en beneficio de la calidad de los alimentos. Nunca la humanidad había producido tantos alimentos, pero jamás hubo tantas personas con hambre. Esta desproporción no solo ha dependido del aumento de consumidores, sino de la distribución desigual de los recursos. Actualmente hay 1.020 millones de malnutridos en el mundo, lo que significa que casi una sexta parte de la humanidad padece hambre. Para este año, en América Latina y el Caribe se registraron 53 millones de personas hambrientas, es decir, 12,8% más con respecto al 2010.
Desde siempre, garantizar la seguridad alimentaria ha sido una preocupación de los pueblos conforme la población ha aumentado y se ha alejado de los centros de abasto. En 1996 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acordó definir el término como el acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer las necesidades alimenticias y para llevar una vida activa y sana. Pero esta concepción no plantea las formas para proporcionar la disponibilidad sin restricciones ni tampoco problematiza algunas de las variables relacionadas con la problemática de la alimentación en el mundo. Por ejemplo, las dinámicas del comercio agrícola internacional, las políticas específicas de cada país y la ya mencionada concentración de la producción, lo que hace perder a algunos países la autonomía para decidir qué, cuándo y cómo alimentar a sus habitantes. Una propuesta vital Paralela a la Cumbre Mundial de la alimentación organizada por la ONU en el 96, la organización internacional Vía Campesina -que reúne a pequeños agricultores y organizaciones sociales de más de 60 países-, se congregó para debatir los acuerdos establecidos como medidas para combatir el hambre. El encuentro alternativo desafió al foro institucional en particular con la definición de seguridad alimentaria. Los integrantes de Vía campesina concluyeron que el verdadero reto internacional era otorgarle a los Estados las facultades para determinar sus políticas agrarias en cons A esta perspectiva la llamaron soberanía alimentaria, pues ya no se trataba solo de disponer la comida para el consumo sino de abogar por el derecho de las comunidades a incidir sobre todo el sistema alimentario en su conjunto, es decir, propiciar una alimentación con productos de calidad, asequibles, apropiados dentro de su cultura y producidos de forma ecológica. Bajo esta mirada, la forma de vida campesina, contrapeso constante del ímpetu industrial y la tecnificación, sería la opción más deseable para el desarrollo sostenible; ya que en ella la agricultura se sustenta en el conocimiento integral de la tierra, el respeto de los ciclos de la naturaleza y el uso de insumos no tóxicos. Con especial énfasis, la soberanía alimentaria pone en relieve la necesidad de una legislación pensada para la protección del mercado doméstico que supla la demanda de las familias y los pequeños grupos, sin tener que recurrir a otros intermediarios. Su apuesta es hoy más pertinente que nunca, pues el incremento del precio de los alimentos ha demostrado que el sistema actual no puede garantizar el acceso a la comida de la mayoría de la población del planeta. |
| Última actualización el Sábado, 15 de Octubre de 2011 05:37 |
















